En la actualidad, Londres representa el principal centro de desarrollo de LOFTS en Europa, desde que en 1990 se convirtió en foco de atención de empresarios y promotores del sector de la construcción.
El LOFT es el tipo de construcción internacional más diverso y controvertido. Las inmobiliarias de casi todas las ciudades donde aún existen estos edificios industriales abandonados (Barcelona, Berlín, Chicago, Glasgow, Manchester, Nueva Orleáns y París, entre otras) han impulsado su rehabilitación con fines comerciales y los venden como módulos vacíos donde el cliente disfruta de la libertad de crear el interior en función de sus propias necesidades. Este es el mayor atractivo que ofrecen en la actualidad, ya que los precios han cambiado mucho en los últimos años.
El porqué esta invención norteamericana ha cautivado al mundo no es fácil de explicar, puede decirse que surgió en el lugar adecuado en el momento oportuno. A lo largo de su historia, lo artistas fraguaron su identidad, los directores de cine consolidaron su imagen, los políticos favorecieron su proliferación y los ciudadanos de todo el mundo, dispuestos a disfrutar de un estilo de vida más informal, lo recibieron con los brazos abiertos. La cultura del LOFT se ha sumergido en el diseño de espacios como tiendas, bares, restaurantes, galerías de arte, discotecas, oficinas, hoteles e, incluso, casas, entre otros.
El legado del movimiento LOFT ha tenido un gran impacto en otros tipos de edificios. Se están recuperando toda clase de espacios con encanto especial que aporte a su nuevo uso un atractivo. Los promotores inmobiliarios se han fijado en otras construcciones, como las de oficinas de los años 60,70 y 80, e incluso han empezado a construir sus propias estructuras para habilitarlas como LOFTS. Con el reciclaje de estos viejos y abandonados espacios y su reconversión en posibles viviendas, estudios, nuevos comercios, etc., los habitantes de los LOFTS expresan su profundo respeto por el pasado urbano y la arquitectura de la ciudad.
Hoy en día se ha convertido no sólo en una cultura y modelo de vida de las grandes ciudades, sino también en una referencia dentro de la decoración contemporánea. Diseñadores, arquitectos y propietarios han conseguido sacar el máximo rendimiento a estas frías naves y locales, donde el máximo lujo se traduce en la luminosidad, el espacio y el aprovechamiento de los elementos estructurales.
Como la tendencia de vivir en un LOFT ha aumentado y ha hecho que cada vez más los adquiera gente con recursos económicos, para los que el LOFT no es un foco de producción artística sino un símbolo esencial de la moda, la evolución en el interior también es evidente. Influenciados por las corrientes minimalistas, proporcionan una visión contemporánea del "noli me tangere", afirmación metafórica del estatus del habitante del LOFT ambicioso.
Pero también hay que destacar que cada vez más existe un culto por la vivienda, por aquel lugar donde refugiarse después de una dura jornada de trabajo. Por eso personas de nivel económico medio, sobre todo parejas, se embarcan en la búsqueda de un espacio que cumpla estos requisitos y la creación de su propio santuario en medio de la ciudad.
El anhelo a finales del siglo XX i principios del XXI por los espacios abiertos, es la respuesta ante un cambio de estilo de vida, en el que el LOFT ha desempeñado un papel esencial. Prueba de ello es que en viviendas convencionales de todo el mundo se están tirando tabiques para ganar amplitud, flexibilidad y luz en el espacio. Mientras que en su día se tasaban las viviendas en función de su número de habitaciones, en la actualidad junto a estas características físicas, se valora la cantidad de espacio, la luz, no se quieren tantos tabiques sino un espacio multifuncional en el que poder cocinar, comer y entretenerse al mismo tiempo.
Estos diáfanos espacios constituyen un lugar ideal en el que vivir, trabajar o crear un área abierta al público. Por esta razón, el movimiento LOFT sigue en expansión en ciudades como Barcelona, Madrid, Milán, París, Sao Paulo, Helsinki, donde el movimiento resulta novedoso.
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