- Analiza cuidadosamente si estás preparado para asumir, desde el punto de vista humano y económico, un proyecto de tales características.
- Si encuentras un espacio con posibilidades, que cumpla los requisitos para su transformación y poder adquirir el cambio de uso y la cédula de
habitabilidad, ve con cautela para que no se te adelanten.
- Si se puede elegir, ten en cuenta su entrada de luz, altura,
distribución (cuanto más diáfana mejor), para maximizar la sensación
de amplitud y luminosidad.
En el caso de que se desee transformar en vivienda, comprueba que es pugun cumplir las condiciones de habitabilidad marcadas por el ayuntamiento.
- Realiza una revisión de la estructura del edificio para verificar que está
en buenas condiciones. Ésta, además, puede ser de interés y marcar las
pautas de la decoración posterior.
- Las negociaciones con los bancos son fundamentales, ya que es difícil
encontrar financiaciones al cien por cien de espacios abandonados
pendientes de un cambio de uso y de la cédula de habitabilidad. En principio, la financiación y los impuestos de un local comercial o edificio industrial son distintos a los de una vivienda.
El comprador pagará el 16% d'IVA en lugar del 7% que pagaría por una vivienda convencional. Además, no se obtendrán las mismas deducciones.
- Para poder presupuestar la reconversión y antes de comprometerse, deberás tener un proyecto básico realizado por profesionales y asegurarse de que a través de él será posible el cambio de uso y la posterior obtención de la cédula de habitabilidad. Al igual que la obtención de la hipoteca y de todos los servicios (gas, agua, electricidad, etc..).
- Las rehabilitaciones colectivas en espacios que permitan más de una
vivienda, resultan más ventajosas: se comparten responsabilidades y se
abaratan costes, como los de la compra de materiales. Si dentro del colectivo hay un arquitecto, constructor, abogado..., estos pueden resultar de gran ayuda.
- Es importante disponer de un constructor con experiencia, de un
arquitecto para llevar a cabo según que trámites y de interioristas para sacarle el máximo partido al espacio, y ser conscientes de los gastos que esto supone. Comprar, diseñar, ejecutar la obra y amueblar puede resultar más caro de lo que uno se imagina en un principio.
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