En España, aunque el fenómeno loft aparece sutilmente en los años 90, puede decirse que es ahora cuando empieza a afianzarse sólidamente, convirtiéndose en algunos casos en el producto estrella de algunas inmobiliarias y empresas. Cada día es más fácil encontrar anuncios en los que se venden o alquilan este tipo de espacios, aunque a la hora de la verdad muchos de ellos no dejan de ser locales o pisos de 40 m2 o menos, en los que levantar algún tabique resulta casi una aberración debido a la escasez de metros.
Pero a pesar de lo que podría parecer un paisaje halagüeño dentro del mercado inmobiliario, esta creciente implantación se está dando no sin determinados aspectos que atañen a la normativa urbanística, empezando por el hecho de que un espacio que va a destinarse como uso último a vivienda tan sólo puede ubicarse en una zona que cuente con la calificación de área residencial. Tampoco resulta tan fácil conseguir la licencia de cambio de uso, ya que ésta implica el cumplimiento de una serie de requisitos de habitabilidad. A ello hay que añadir que con la creciente aceptación de este tipo de viviendas los precios han subido y ya no existe tanta diferencia entre el precio de la vivienda convencional y el de los lofts, teniendo en cuenta que los costes de una transformación básica son elevados.
Tampoco es habitual encontrar una gran concentración de edificios industriales en el centro de las ciudades que admitan en su totalidad el concepto genuino de loft, tal como se ha encargado de mostrar el cine en películas como "Ghost" o "Historias de Nueva York". El fenómeno más que en edificios industriales se da en locales a pie de calle, en los bajos de edificios de viviendas, que por algún motivo han dejado de tener un uso comercial.
Madrid y Barcelona, y sobre todo la primera, son las ciudades punteras en cuanto al número de este tipo de inmuebles. Aunque con el paso de tiempo esta forma de vida va cuajando en otras ciudades como Valencia, Bilbao y Santiago de Compostela, por poner algunos ejemplos.
En Madrid, donde existe un mercado bastante consolidado, la actual legislación urbanística no pone inconveniente en rehabilitar estos espacios en zonas que no tengan uso industrial, aunque deber ser la propia junta de distrito la que autorice la transformación de local comercial a vivienda, siempre y cuando el inmueble reúna unas mínimas condiciones de habitabilidad. Dentro de la lucha contra el uso residencial en edificios industriales, el Gobierno municipal de esta ciudad anunció este pasado verano una serie de medidas como que estos locales tengan una superficie media de 175 m2 o más o la de obligar a este tipo de edificios a tener aparcamientos con un número y unas dimensiones específicas.
Es en esta ciudad donde existe el mayor número de empresas especializadas en este producto inmobiliario. Muchas ofrecen servicios completos que van desde la búsqueda del local, la tramitación de licencias y permisos, el proyecto de rehabilitación hasta la ejecución de las obras para llevarlo a cabo.
Junto a esta opción, lo que también es posible encontar son promociones de edificios nuevos que se están construyendo bajo el concepto de loft y que están dirigidas, principalmente, a profesionales liberales que desean trabajar y vivir en el mismo espacio.
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