Vi el primer loft en una película americana de los años 70. No había duda, para mí sería un sueño poder vivir en un espacio como aquel. Todo me cautivó. El edificio, una vieja fábrica situada a las afueras de la ciudad, sin vecinos que te molesten. El espacio, unos 300 m2, donde los protagonistas vivían y trabajaban. Todo un lujo. Pero América es América y cuando he tenido que comprar mi casa, he visto la realidad con la que me he de conformar. La fábrica cerca de la ciudad no existe o es una especie en extinción. Los 300 metros imposibles de conseguir por el precio. Pero a pesar de todo no me resigno y creo que se puede conseguir. Puede que con vecinos y un espacio más reducido, pero la esencia es la misma.
Una vivienda en un único espacio, para vivir y trabajar con una sensación de amplitud y libertad.
Aquel loft americano que vimos en las películas nos enseñó una nueva forma de entender como debía ser una casa. Un sueño que para muchos puede ser una realidad.
Alicia Gómez-Argenté
Directora de la revista "Casa Joven"