Diseñar uno mismo su futuro hogar así como prescindir de un constructor que lleve a cabo la ejecución de la obra puede abaratar costes, pero no hay duda de que esto supone tener el tiempo, la capacidad y la experiencia necesarios para acometer esa obra -sea de la magnitud que sea-, además de responsabilizarse de una serie de decisiones y tener en cuenta una serie de normativas a las que no se está habituado.
Por todos estos motivos y porque es muy importante un buen estudio interior, es totalmente aconsejable recurrir a buenos profesionales -no tengas ningún reparo a la hora de pedirle que te muestren ejemplos de su trabajo- que analizarán tanto tus necesidades como el espacio para sacarle el máximo partido posible, creando así la vivienda que mejor se adapte a ti.
Contratar a un profesional no tiene por qué limitar tu creatividad, sino darle un nuevo ímpetu.
Los profesionales adecuados para llevar a cabo estas funciones son los arquitectos y los interioristas, dependiendo en muchos casos unos de otros. Estos pueden trabajar en equipo, siempre y cuando tengan sus funciones definidas, y exista un diálogo fluido.
Un arquitecto, por norma general, diseñará en un interior lo más básico: la distribución óptima del espacio y las prestaciones de las que quiere disfrutar. Todo ello ciñéndose a las normativas urbanísticas y de habitabilidad (por ejemplo, salidas de emergencia, etc.) Conoce todo tipo de instalaciones y es capaz de elegir las más apropiadas. Es la persona idónea para analizar el estado de las estructuras, realizar intervenciones estructurales y crear nuevas. Tienen el poder de firmar planos para ser visados e informes técnicos. Bajo su firma y número de colegiado se responsabiliza de sus ejecuciones. Además puede coordinar y dirigir la obra, negociar con los constructores e industriales, idear soluciones creativas ante cualquier problema y puede asesorarle sobre materiales y complementos, dándole ideas para construir su hogar.
Un interiorista analizará y estudiará el interior para sacarle el máximo rendimiento posible al espacio y cubrir sus necesidades dándole un toque personal. Ideará soluciones creativas para solventar problemas. Es capaz de diseñar elementos y mobiliario especial. Está capacitado para asesorar y encontrar las mejores soluciones en instalaciones. Tiene criterio para decidir la iluminación apropiada, el tipo de instalación eléctrica necesaria, el tipo de calefacción, etc. Conocen las últimas novedades y tendencias del mercado, en cuanto a materiales y complementos se refiere. Está abierto a cierta experimentación con ellos. Es especialista en analizar la evolución de los hábitos y costumbres, la competencia y el mercado, con la finalidad de crear los espacios más apropiados para cada ocasión. Además puede coordinar y dirigir la ejecución de la obra y negociar precios con industriales y constructoras. Conoce las normativas y las que no son de su competencia, al igual que otros aspectos más técnicos, son consultados a un arquitecto u otros profesionales.
Si decides contratar a alguno de estos profesionales, o a un equipo de ellos, asegúrate de que tienen ideas parecidas a las tuyas (pídeles información sobre sus proyectos anteriores) y de que se siente cómodo para que exista una colaboración fluida. La relación será estrecha y es muy importante que os comuniquéis abiertamente desde el principio. Entrevístate en varias ocasiones antes de decantarte por alguno en concreto. De esta forma el éxito de un diseño está asegurado.
En el caso de LOFTS, busca a profesionales con experiencia en este tipo de espacios, familiarizados con las peculiaridades del tipo de edificio (pida referencias si es preciso) y en hacer habitable un espacio industrial.
Una vez elegido, no delegues completamente en él/ellos. Participa activamente en el proceso, es la mejor manera de personalizar al máximo el espacio. La comunicación es un factor clave, explícale tus ideas, deja muy claro tus prioridades, ayúdate de revistas especializadas para hacerte entender y opina con ellos sobre materiales, texturas y colores para encontrar la mejor forma de combinarlos. Para ellos toda esta información es básica, y mediante sus conocimientos lograrán crear el espacio donde te sientas más cómodo. No te dejes desanimar por su experiencia. Si te sugieren algo que no encaja en tus gustos, no temas expresarse. Pero no seas demasiado conservador y sacarás partido de su experiencia.
Prepárate para hablar claro, aunque te resulte molesto, ellos necesitarán información sobre tus costumbres, hábitos, estilo de vida: cuánta ropa posees, si eres escrupuloso con el orden, si vas a compartir el baño, etc.
Debes asegurarse de que conocen desde el principio el presupuesto y de que se ajustan a él, sin olvidar incluir sus honorarios.
Aunque contratar a estos profesionales signifique aumentar el presupuesto, merece la pena ya que obtendrás un buen diseño. Un espacio diseñado a medida que se convertirá en buena inversión, si la elección ha sido acertada. La exclusividad y el buen hacer se pagan, y al mismo tiempo no tienen precio.
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